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Evaluación de un proyecto financiado con recursos externos: Medición de impacto y resultados

En la administración de proyectos, la evaluación juega un papel clave para determinar la eficacia, viabilidad y rentabilidad de las iniciativas emprendidas. No obstante, cuando los proyectos cuentan con el respaldo de recursos externos, la complejidad aumenta, exigiendo un enfoque riguroso y una metodología precisa para evaluar su impacto y los resultados alcanzados.

¿Qué acciones se requieren entonces para la evaluación de un proyecto financiado con recursos externos? Eso es lo que descubriremos en este artículo.

En las próximas líneas le mostraremos cómo la tecnología y enfoques analíticos avanzados se combinan para ayudar a cumplir el papel esencial que tiene esta etapa en la toma de decisiones informadas.

¿Por qué es necesario evaluar un proyecto financiado con recursos externos?

La evaluación de un proyecto implica la comparación de los costos y los beneficios que se derivarán a lo largo de un periodo de evaluación. Esto conduce a una conclusión sobre su viabilidad, ya sea conveniente o no.

Este análisis se realiza a través de indicadores y criterios de evaluación, que buscan dar a conocer si se obtendrá un buen retorno a la inversión para los inversionistas.

No obstante, aparte del escrutinio financiero y la evaluación de proyectos en el sector privado, existe otro tipo de análisis conocido como la evaluación social de proyectos.

Este proceso involucra la comparación de los beneficios y los costos que dichos proyectos acarrearán para la sociedad en su conjunto. En otras palabras, su objetivo radica en determinar el impacto que el proyecto tendrá en el bienestar general de la sociedad y la comunidad en la que se desarrolla, según lo definido por Fontaine (2008).

Medición de impacto y resultados en la evaluación de proyectos

Tanto la evaluación de proyectos de índole social como la evaluación de proyectos de inversión privada se apoyan en criterios de evaluación similares y recurren a los mismos estudios de viabilidad y factibilidad para discernir la conveniencia de llevarlos a cabo.

Sin embargo, se distinguen únicamente por la valoración de las variables empleadas en dicho proceso de evaluación. De esta manera, la evaluación de proyectos de inversión privada se basa en los precios de mercado para realizar el análisis de costos y beneficios.

Por otro lado, la evaluación de un proyecto social incorpora los precio sombra o sociales en sus cálculos, ya que su objetivo radica en cuantificar tanto el efecto directo como indirecto que este proyecto ejercerá sobre la sociedad o la comunidad en la que se insertará.

Beneficios a evaluar en los proyectos con financiación externa:

Beneficios directos

En el contexto de la evaluación social de proyectos, estos miden el aumento en el ingreso nacional que se espera como resultado de la implementación del proyecto en cuestión.

Estos beneficios se expresan en términos monetarios y se calculan utilizando el precio sombra, que refleja el valor en el mercado ajustado por consideraciones sociales. Los costos directos, por su parte, abarcan las adquisiciones de insumos y materiales directos, cuyos precios de mercado también son ajustados mediante factores sociales.

Beneficios y costos sociales indirectos

Estos beneficios se refieren a las modificaciones o variaciones en la producción y consumo de bienes y/o servicios relacionados, tanto complementarios como suplementarios, que surgen como consecuencia de la ejecución del proyecto.

Beneficios y costos intangibles

Incluyen aquellos aspectos que no pueden cuantificarse de manera numérica, y, por tanto, se abordan en la evaluación de manera cualitativa. Estos aspectos generalmente se vinculan con el bienestar de la comunidad en relación con el proyecto.

En último término, se encuentran las externalidades asociadas a un proyecto social, las cuales pueden ser tanto negativas como positivas, por ejemplo, la contaminación ambiental.

Evaluación social de un proyecto con financiación externa

La evaluación social de un proyecto tiene como propósito identificar y evaluar los beneficios y costos sociales vinculados a un proyecto específico, con el fin de establecer su rentabilidad en términos sociales.

Esto implica medir el aumento en el bienestar de la comunidad que dicho proyecto traerá consigo. Por lo tanto, el objetivo primordial de esta evaluación radica en determinar si es apropiado o no llevar a cabo un proyecto público.

De la misma forma que en los proyectos de inversión privados, es esencial efectuar una fase de formulación del proyecto antes de proceder con la evaluación.

Esta etapa comprende la identificación del problema y el análisis de la viabilidad en aspectos como el mercado, la técnica, la organización, el marco legal y la viabilidad financiera.

En definitiva, las etapas de formulación y evaluación de un proyecto de financiación externa con fines sociales, son análogas a las que se realizan en un proyecto de inversión privada, las cuales consisten en:

Definición del problema

Implica establecer con precisión el objetivo de producción y la necesidad específica que se pretende abordar. Además, conlleva identificar la entidad responsable de la ejecución del proyecto, que podría ser la administración municipal o algún ministerio gubernamental, por ejemplo.

Delimitación del área de impacto

Se refiere a la región geográfica que se ve influenciada por la problemática o necesidad identificada en el primer punto. Es la zona que se pretende abordar para resolver o satisfacer la mencionada necesidad.

Determinación del público objetivo

Se trata de la población que se verá beneficiada por el proyecto social. Este proceso marca el inicio del análisis de mercado en relación con el proyecto social en cuestión.

Determinación de la demanda y la oferta actual y futura

De manera congruente con lo examinado durante la realización del estudio de mercado, resulta de suma importancia precisar tanto la demanda relativa al producto o servicio que se pretende promocionar, como la oferta disponible.

De esta manera, se abarcan tanto los bienes y servicios en sí como la infraestructura, equipamiento, mano de obra, y otros elementos conexos.

Posteriormente, se establece el déficit que representa la demanda insatisfecha, esto es, la diferencia entre la demanda y la oferta de producto.

Esta operación permite identificar de qué manera se adecuan las necesidades de la comunidad respecto al bien o servicio que se aspira ofrecer mediante el proyecto social bajo evaluación.

Exploración de opciones de resolución o análisis técnico

En esta etapa, es imperativo contemplar la envergadura del proyecto o su capacidad de producción, la ubicación geográfica, los costos relacionados con la tecnología y los servicios, así como los recursos requeridos.

Dado que nos encontramos ante un proyecto social, es especialmente significativo considerar la perspectiva de la comunidad que se verá favorecida por esta iniciativa al momento de diseñar su estructura técnica.

Examen de la estructura organizativa y el contexto legal del proyecto

En este punto, se sopesan las mismas variables que se harían en el caso de un proyecto de naturaleza privada.

Evaluación Integral del Proyecto

En esta fase, el objetivo es calcular los beneficios y los costos de naturaleza social. Los beneficios sociales anuales engloban los incrementos en el ingreso nacional derivados del proyecto, mientras que los costos sociales anuales se refieren al ingreso nacional que se sacrifica al ejecutar un proyecto específico.

Esto incorpora tanto el costo de oportunidad inherente como la tasa social de descuento necesaria para efectuar el análisis basado en criterios de evaluación, como el Valor Actual Neto (VAN) social.

La culminación de este proceso radica en determinar la rentabilidad social del proyecto, y en consecuencia, arribar a una conclusión en términos de la conveniencia de su implementación.

El papel de la tecnología en la evaluación de proyectos

La tecnología desempeña un papel fundamental para mejorar la eficacia, la precisión y la eficiencia de este proceso crucial en la toma decisiones. La integración de tecnologías avanzadas, como el SAFF, aportan numerosos beneficios que impactan positivamente en cada una de las etapas involucradas, por ejemplo:

Reducción del tiempo

SAFF es una solución diseñada con el propósito de instaurar una administración ordenada y ágil de proyectos con financiamiento externo por parte de instituciones financieras globales, como el Banco Mundo, el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros.

La plataforma brinda una optimización del tiempo, logrando una reducción sustancial del 80% en el período de presentación de informes a la agencia financiera.

Además, la estandarización y personalización de informes se traduce en un aumento tangible en la eficiencia del órgano ejecutor del proyecto.

Mayor confianza y transparencia

Las unidades ejecutoras de proyectos con financiamiento externo enfrentan el desafío crítico de rendir cuentas de manera precisa. Las instituciones bancarias internacionales exigen altos niveles de transparencia, y en sus acuerdos contractuales suele reflejarse un énfasis en la fiabilidad.

En este contexto, la solución SAFF establece un marco propicio para una gestión ordenada y transparente de los diferentes aspectos del proyecto. También facilita el almacenamiento de documentos clave y viabiliza la búsqueda eficiente de información, lo cual acelera y perfecciona el proceso de rendición de cuentas.

La tecnología como base de una evaluación rigurosa y efectiva

En la evaluación de proyectos financiados con recursos externos, la tecnología se ha vuelto un aliado inestimable, transformando este proceso en una odisea guiada por datos, precisión y eficiencia.

La capacidad de la tecnología para gestionar grandes volúmenes de información, analizar datos de manera precisa y generar informes visuales comprensibles ha revitalizado la manera en que tomamos decisiones acerca de la viabilidad de proyectos.

En última instancia, la medición del impacto y los resultados se convierte en una herramienta decisiva para trazar un camino hacia proyectos más sólidos, más efectivos y más beneficiosos para las comunidades que sirven.

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